miércoles, 21 de noviembre de 2007

DANNY THE DOG. Aquí la música es un acto de amor que sana la memoria

Kerry Condon


Direción: Luis Leterrier
Guión: Luc Besson
Reparto: Jet Li, Morgan Freeman, Bob Hoskins, Kerry Condon, Michael Jenn, Andy Beckwith, Christian Gazio, Carole Ann Wilson, Scott Adkins, Vincent Regan, Silvio Simac
Productores: Luc Besson, Steve Chasman, Jet Li
Productora: Europa Corp. Danny the Dog Productions, TF1, Qian Yian International, Current Entertainment, Clubdeal
Distribución: New World Films

domingo, 18 de noviembre de 2007

A Satie




Suspendida
Escucho tus silencios
Que me hunden de nuevo
Es la hidra que aparece
Esta vez danzando



Carolina A.

martes, 25 de septiembre de 2007

NOTAS MÍNIMAS SOBRE TRES CUENTOS DE "CALIBRE 39"


Por: Claudia Marcela Rojas Vera.
Facultad de Lenguas Modernas
Universidad INCCA de Colombia

ELLOS DOS
Carolina Sanin

A veces parece que tenemos todo bajo control pero no siempre es asi. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Esta fue la situación que le ocurrió a la protagonista de este cuento, quien parecía que su historia de amor perduraría por siempre, y que nada cambiaria a pesar de que pasaran los años. Su singular vida, por otra parte, al lado de un número bastante generoso de animales que, eran su compañía y su motivación para vivir, conformaban su extraño entorno. Ella, tan buena y hospitalaria, nunca imaginó que estas cualidades la llevarían a perder uno de los elementos más importantes de su existencia: “el amor”.

A diario nos movemos en nuestra cotidianidad pensando que tenemos todo perfectamente planeado y no nos damos cuenta que a nuestro alrededor existen diversas personas y circunstancias las cuales, en cuestión de segundos, pueden cambiar nuestra vida de una forma drástica. Nada es seguro en la vida y esto está más que comprobado en este contundente cuento.


UNA POÉTICA MENOR
Luis Fernando Charry

Andrade, el protagonista de este cuento, escribió con sus actos una poética menor, en que lo trágico deviene en una ética y estética de la existencia. En una época de rentabilidad, eficacia y búsqueda paranóica por alcanzar el éxito, Andrade nos recuerda que también en lo minoritario y en lo no rentable se esconde lo bello.


RETRATO DE VIOLETA
Juan Carlos Garay

Detrás de todo ser humano siempre hay una historia para contar y muchos secretos que ocultar, ¿o no es asi? Francisco era un hombre con muchas cualidades y una gran capacidad para contar historias, tal vez para ocultarse detrás de ellas. Él mantenía una relación sentimental (con Violeta), que se tornaba monótona. Llega un momento en el cual Violeta tiene que confrontarlo para saber toda la verdad.

Los secretos, a veces, se convierten en sombras que nos persiguen, pero siempre llegará el día en que alguien o algo nos interpelará para quitarnos las máscaras, y así poder vivir tranquila y transparentemente.

jueves, 30 de agosto de 2007

BISÍU





Por: ANTONIO GUZMÁN LÓPEZ.

Cuentan los ancianos que en los primeros tiempos existió un bello ser llamado Bisíu; sentía todo lo que puede sentir un ser. Él como nosotros tenía el maravilloso poder de emitir sonidos y hablar. Fue uno de los primeros que habló de la necesidad de hacer una fiesta de regalos. Por eso, a insinuación de los habitantes, quedó de conseguir unas frutas llamadas simëo, unas frutas para la fiesta de regalos. Estas frutas se dan en el árbol llamado sëmeinë o de semë, también llamada moneda de cincuenta; es una fruta que tiene mucha manteca, y es un alimento que da pie al progreso de los instintos humanos (se come asado).

Los seres humanos, por haber ingerido la fruta moneda de cincuenta y haber sentido su efecto aprendieron de Bisíu, se convirtieron en sus discípulos, fueron su descendencia viviente que habitó en una parte de la tierra. Otros seres que aprendieron de Bisíu fueron: el venado, la danta y el cerdo de monte, animales lujuriosos que guardan parecido con los seres humanos. Todos ellos aprendieron el conocimiento que trajo la fruta del árbol de semë. Los otros también se aparearon en los verdes y profundos montes.

Bisíu producía sonidos como los del venado, la danta y el cerdo de monte; es por eso que desde entonces Bisíu habla el lenguaje del fértil monte; es por eso que la trompeta del Yuruparí suena en la actualidad dando esas voces.


BISÍU

1. Mamarógere igë bisíu aríyuhpe marí dohpáta aríyuhpe
2. Irá arípera dohpa bihsí yupë igë bisíu
3. ira vai mera aripera mera nome kemeri yuhpe, oá nyamaa mera
4. gamuyera nege mahara arikoma ira.
5. dahígë igë bisíu aríperera dohpa bihsí yupë.
6. igeta pooge arige poori sea yuhpe
7. sëmegëge igë méra mahara meríanyora pare
8. irogé poorí seanyorá iri paroríre péame diúu mërinyorá
9. irí semé ira peamé diodóge yurinyahayoro, poásériro váyoro
10. dahíge ige bisíu ige paarúge obíatu nuguka yuhp
11. Dahíge masá bége dohpa váyuhpe
12. dahira mahsápe gameúnyora ige bisíure ige paarúge obíatu do pere

BISÍU

1. Desde un comienzo existió Bisíu, él era como nosotros.
2. Como todos los animales, Bisíu tenía inclinaciones sexuales.
3. Bisíu deseaba al venado y a todos los animales que se aparean.
4. El acoplamiento dulce lo hacen los animales del monte.
5. Bisíu, amistoso, lo hizo dulcemente.
6. Fue Bisíu quien recolectó los frutos de semë para insinuar a jóvenes.
7. Se treparon los amigos de Bisíu (los adolescentes) en un árbol de semë.
8. Recogían las frutas del árbol, y las arrojaban.
9. Una vaina con una pepa madura fue a caerse en el fogón, y produjo un olor insinuante.
10. El olor agradable de la fruta en sacrificio impregnó de dulzura a Bisíu.
11. Así empezó la amistad de Bisíu con los animales del monte.
12. Fue convocado el Bisíu nuevamente por la gente que pedía más explicaciones porque
el daño aparente hacia los jóvenes fue sumamente grande.

sábado, 4 de agosto de 2007

DE HEROÍSMO Y COBARDÍA. APUNTES SOBRE LA NOVELA “ALFORD” DE LUIS FERNANDO CHARRY




DANIEL SIERRA MORA
UNIVERSIDAD DISTRITAL



Demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.
ARISTÓTELES.


Repetidamente escuchamos decir que más vale un cobarde vivo que un héroe muerto. Un juicio como éste podría venir sólo de una persona vilmente reduccionista y, por supuesto, estrecha, que juzgaría al ser humano entre estos dos extremos. Claro que la cobardía es una consecuencia, o una manifestación del miedo. Ahí parece que arranca el problema. El miedo es un sentimiento de amenaza, que produce una sensación de peligro ante un “algo” que creemos nos puede dañar. Ese “algo” puede ser real y/o imaginario, como en el caso de Alford. El miedo tiene grados y matices, por eso la lengua española orgullosamente posee tantos términos similares, que no sinónimos; se habla de “pánico”, “fobia”, “temor”, “terror”, “aprehensión”. Hay un miedo normal, que hasta cierto punto resulta “útil” o mejor “poco nocivo”, que nos lleva a la prudencia. Pero hay un miedo cerval, excesivo, que no suma sino resta, que paraliza, que nos bloquea. Luis Alford es un sujeto con visos de cobardía, quien desde un principio establece tres instancias con relación a ésta. La primera, es la del héroe, o sea, la figura del protagonista y ejecutor de la acción. La segunda, es la del hombre que reza, que llora y que lleva encima la carga del arrepentimiento. Y la tercera, es la del cobarde espectador que, como todos los de su clase, aplaude y se deleita con el espectáculo. Aun así Alford ni aplaude, ni llora, dejando abierta la pregunta ¿es llorar un acto de valientes? Sí y no. La diferencia entre una persona valiente y otra cobarde no es la presencia o ausencia de miedo, sino la actitud ante él. La cobardía es el miedo consentido, mientras que la valentía es miedo “dominado”. Así pues, podría ser que merezca la pena enfrentarnos a nuestros miedos porque además, como decía Montaigne, “el que teme padecer, padece ya lo que teme”. Lo malo no es sentirlo, tal y como le sucedía a Alford (se supone que eso da muestra de nuestra deplorable condición humana, mortal y vulnerable), el asunto es que el miedo se asemeja, quizá, a cualquier ser vivo en cumplimiento de la ley de la naturaleza, es decir, nace, crece, se reproduce y muere. Natural y hasta cierto punto es normal que nazca, sin embargo, de cada individuo depende que crezca y peor aún que se reproduzca. Si crece es porque es alimentado con argumentos y motivos, pero, cuando ha crecido lo suficiente y se piensa muerto, error, porque crecer y desaparecer son antónimos. Es simple, la consecuencia automática se llama evolución y es ahí cuando se pierde el control del miedo, que, una vez se ha instalado trastorna al sujeto en su interior y, por consiguiente, a todo su entorno.

Claro que en términos de miedo como “sinónimo” prudencia (comparación no tan acertada), Alford concebía su vida desde los sacrificios, las penas y el silencio y eso diría cualquier “psicólogo” de pacotilla, es un grave caso de falta de autoestima o ausencia de amor propio. Y aunque la situación del personaje en cuestión pudiera llegar a imaginarse como una crisis existencial... Alford, supongo que (no a manera de conformismo), admite que dichos suplicios son recompensados por partida doble, y eso sonaría en otro contexto a empate, ¿y no es acaso éste una derrota disfrazada?

Alford es una batalla interna entre el temor y el coraje, que sin ser experto, más bien aprendiz, ofrece una elegante lección de sensatez para todos(as) aquellos(as) que asumen el miedo desde una mediocre resignación. Así, en palabras del personaje “una noche oscura es la antesala del infierno, que tal vez no exista pero es mejor estar preparados” (p. 26). Es esa la herramienta clave, como un arma, “es mejor tenerla y no necesitarla que llegar a necesitarla y no tenerla”. Supongo que no hace falta dar mayores explicaciones.

En ese sentido, considero que todos somos “Alford”, o en su defecto tenemos algo de él, porque todos sentimos miedo y todos enfrentamos esa constante lucha, que camina tomada de la mano de la libertad, por dejarlo ser o no.

Fotografía: Olga García Ortegón.

viernes, 3 de agosto de 2007

VOTAR POR LA IMAGINACIÓN

Sergio A. Rubiano Romero
Universidad Distrital



Tal vez, la escasez de la imaginación poética dentro del marco educativo colombiano, no permite que la formación del ser humano sea integral. De esto surge la necesidad de abrir una propuesta educativa que ofrezca una toma de posición afirmativa hacia la imaginación, “Requerimos de una práctica de la imagen (imaginación) en la educación” [1], estas palabras del maestro Goyes Narváez describen lo que se podría considerar como una frase de “campaña”, pues se refiere a adoptar o asumir una postura abierta respecto a la realidad, porque la contemplación y apropiación de ésta debe ser un común denominador para que cumpla un papel de eje en el proceso educativo; se considera, entonces, la imagen como un punto de partida que genera la posibilidad de desarrollar o mejorar capacidades, actitudes y competencias, entre ellas, la lectura, la escritura y la oralidad, y, en este sentido, se considera el entorno diario como un libro abierto en donde cada página tiene algo que decir y dejar dentro de cada estudiante.

En las aulas, poca atención se les presta a los estudiantes y a sus mundos. Las instituciones escolares son como en la película “The wall”, industrias de la conformidad que buscan moldear seres que no vean más allá de sus narices; “Lo importante es reparar en la felicidad como camino, en la imaginación poética como práctica educativa” [2], la felicidad debe considerarse como un elemento terapéutico en el quehacer cotidiano de la escuela.

De allí la imperiosa necesidad de llevar a cabo una “campaña electoral” que promueva la elección de la imaginación poética... y aunque ha perdido en las elecciones anteriores (debido a misteriosas manos que se han encargado de difamar y restarle su verdadero valor), es necesario votar por ella, porque la imaginación trastoca el orden del “vigilar y el castigar” en la pedagogía. Sin embargo, en tiempo de elecciones la contienda se torna difícil, no sólo por las misteriosas manos, sino también por la poca conciencia y capacidad de comprensión que tienen los ciudadanos del saber, pues la misma acción del tirano ha degenerado el conocimiento de estos, nublándoles la visión y la posibilidad de ejercer una autonomía que debería existir desde siempre.

Pero, sin tener en cuenta las estadísticas favorables que muestran a los defensores de esta dictadura, se hace un llamado a todos y cada uno de los ciudadanos para que se froten los ojos, y, reconozcan (en esos juegos en el parque, en las travesuras de los descansos, en los paseos, en los amigos, en las mascotas y en los demás elementos que hicieron y hacen parte del entorno cotidiano en la vida de un muchacho) la posibilidad de asombrarse como un camino de liberación y conocimiento. Entonces, este pequeño texto se adhiere “al jefe de campaña” de la imaginación poética llamado Julio César Goyes Narváez, y le brinda su apoyo para intentar salir de tantos paradigmas-basura que han contaminado la educación y la escuela.


NOTAS


[1] GOYES NARVÁEZ, Julio César. “La imaginación poética. Afectos y efectos en la pedagogía, la estética y la cultura”. Revista “Ensayo y Error”. Año XII. No. 24. Caracas, 2003. p. 17.

[2] Ídem. p. 19.
Fotografía: Olga García Ortegón.

LIBROSELVA

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