sábado, 2 de diciembre de 2006

EX NIHILO NIHIL FIT


JONATHAN ANDRÉ ARIAS LÓPEZ
caos@colombia.com
UNIVERSIDAD DISTRITAL



Todo ha sido ya dicho, pero como nadie escucha,
hay que volver a empezar.
André Gide citado por Cortázar.

No te permitiré que me digas o que pienses
que haya podido venir del no-ser.
Parménides.



No sabremos si Homero pensaría que algún día los versos de su Odisea se convertirían en palabras moribundas entre libros que ya no son sacros, acaso su abnegada inspiración en una musa ya no pervierte a sus sucesores, o será que la desventura del tiempo y de la costumbre han cambiado la sensibilidad del poeta. Según Octavio Paz, "cada poeta y cada época tienen su propio ritmo respiratorio, porque el ritmo, más que medida, es visión del mundo" [1]. Homero veía a su musa desnudar los más pérfidos secretos de seres míticos, pero, siempre su “noche del alma” terminaba siendo un espejo oculto de su propia quimera del orbe.

El cuerpo de una mujer nos permite transportarnos a mundos imaginables, a situaciones ridículas y, a existencias solubles; así, también, la literatura nos permite hacer viajes a lugares recónditos, a países muy lejanos donde somos felices o infelices para siempre. Ella (la literatura) no tiene reglas, ni barreras que la detengan, aunque, otros la intenten capturar bajo un acervo de reglas efímeras para poseerla (tal vez desean poseerla como creen que poseen el cuerpo de una mujer), acaso soñaran enrolándola en un servicio militar donde ella no puede romper las filas. Y ellos la tengan bajo su merced. Pierden su tiempo; acaso no saben que “En primer lugar, no hay tales leyes; a lo sumo cabe hablar de puntos de vista, de ciertas constantes que dan una estructura a un género tan poco encasillable; en segundo lugar, los teóricos y los críticos no tienen por qué ser los cuentistas mismos, y es natural que aquellos sólo entren en escena cuando exista ya un acervo, un acopio de literatura que permita indagar y esclarecer su desarrollo y sus cualidades” [2].

Ahora bien, en la creación de un texto literario se encuentra implícita la necesidad del autor de transmitir su “visión del mundo”, y la literatura es el vehículo idóneo que lo conduce a contarla; ningún escritor escapa a ello, como ninguno escapa a sus demonios; por ello, no confío cuando Carolina Sanín, dice, en una entrevista sobre su personaje “del hombre que estaba haciendo un perro”, de la siguiente manera: “Más que un personaje es sólo una frase. El que exista esa frase no quiere decir que eso sea verdad. Yo sólo quise decir con eso que el lenguaje, o el simple hecho de decir algo, no apunta a que haya una verdad detrás” [3].

Y no olvidemos que, en otro apartado de la misma revista, le atribuye el nacimiento de su personaje a un sueño (que nació de otro escritor, Juan Tafur, un amigo que vive en Barcelona y quien me contó que había soñado que yo escribía una novela donde un hombre hacía un perro)” [4]; no obstante, su inconsciente la engaña (o sus demonios le reclaman) ya que en otro apartado convoca la siguiente frase “En algún momento del libro, intento darle una explicación lógica a ese aparente absurdo” [5], y yo sigo preguntándome “es” o no “es” un aparente absurdo; si es un “absurdo”, este personaje es una equivocación; si no lo “es”, ella se contradice, de boca para afuera, (cuando afirma que “es” solo una frase) pero, si no lo “es”, en esta frase (a ese aparente absurdo) no nos daría a entender que sus demonios le reclaman la redención de este personaje.

Comenzaré por decir que a eso que ella nombra como una “frase” antes que “nada”, ésta (la frase) es un símbolo, que está en un código el cual es parte de un lenguaje, y es un símbolo ya que “no es nada” y transmite (expresa) una porción que ha quedado anclada en el espíritu de aquel que la escribió; y “Desde que conozco mejor el cuerpo, - dijo Zaratustra a uno de sus discípulos - el espíritu no es ya para mí más que un modo de expresarse; y todo lo ‘imperecedero’ - es también sólo un símbolo” [6].

Pero aparte del sueño, ¿por qué crea una narración donde un personaje creaba un perro? , “acaso necesidad”. El hombre inventor del perro necesitaba el perro para darle el hueso: “-Un día quiso hacer una sopa, y metió en agua caliente una pata de perdiz. Al día siguiente se comió la carne de la pata. Al otro día hizo un caldo con el hueso. Al día siguiente, se dio cuenta de que el hueso ya no podía untar el agua. No tenía nada que hacer con él, así que decidió hacer un perro para dárselo. Pero no ponga esa cara. Parece como si no entendiera lo que digo” [7]. Pero Sanín necesitaba al hombre del perro para construir su Máquina (más adelante aclararé el término), como necesitó las letras para que el viaje no le fuese tan largo y así pudiese hallar, como el poeta que encuentra las palabras adecuadas para su elegía, el engranaje para movilizar correctamente la escritura en su novela.

“Para que el viaje se me hiciera más corto, busqué las letras del nombre de Julio en las vallas que iban apareciendo por el camino. Tenía que encontrar las letras en el orden con que formaban el nombre. No valía encontrar dos en una misma valla, y si dejábamos atrás una cuadra sin que hubiera encontrado en ella la letra que necesitaba, tenía que volver a empezar la búsqueda desde la jota. Entre el nombre y el apellido de Julio dejé pasar cien metros sin buscar ninguna letra, para que sirvieran como espacio” [8].

“Junto a la caja registradora de la librería, un distribuidor preguntó a gritos si al perro hecho habría que darle de comer” [9]. Yo me pregunté lo mismo, pero, acaso el alimento no se lo darán los receptores del perro o no lo han dado ya otros que han escrito sobre él; alguna vez escuché que el diccionario es el cementerio de las palabras, ya que éstas no tienen quien las alimente o quien se preocupe por ellas, así que están allí enterradas, muertas y sólo las visitan a veces. Pero a una cuestión tan metafísica como la de un hombre que hace un perro, ya otros le han dado el alimento (escribiendo sobre él, nombrándolo, discutiéndolo...), para que sea nombrado y tenga vida, y así no se convierta en un absurdo escrito en un libro, el cual será guardado en algún anaquel con su respectivo referente bibliográfico, sino en alguien que “es” un símbolo expreso del espíritu de aquel que lo nombró, y se transformó en una persona que a su vez alimenta su propia creación, a su perro, (sí sé que parece un delirio, y también sé que el hombre nunca hizo al perro ya que él, como Pierre Menard, no quería componer otro Quijote -lo cual es fácil-, sino El Quijote) ya que un sueño alimenta un sueño (no olvidemos “Las ruinas circulares”, de Borges).

Bueno, pero ahora, preguntemos, por qué no es sólo una frase, ella dice: “El único compromiso es con la escritura. Éste es un texto sobre la escritura y la oralidad, la textura de los discursos y los rumores, pero también sobre el lenguaje y sus paradojas” [10]. En esta locución hay dos palabras interesantes; la primera: es el “lenguaje”, que ella utiliza para “hundir o enterrar” a la frase “El hombre que hace un perro”. “Es una frase, antes que nada.” Si “hundirla o enterrarla” en un oasis de arenas movedizas como el óleo del “Perro enterrado en la arena” de Goya (que es la imagen que hace parte de la portada del libro). La segunda palabra es “paradojas”; acaso cuando al lenguaje le atribuimos la cualidad de tener paradojas no le atribuimos la característica de Ser; por otra parte, al perro “del hombre que quiere hacer un perro” se la atribuyen “paradojas” metafísicas como “Vivir”, “Muerte”, “Movimiento”... “En lugar de explicarse, la manicurista confesó que para ella hacer el perro no significaba otra cosa que hacer el papel de perro. Pero por si acaso significaba más, preguntó si el perro que el hombre estaba haciendo era una bestia que no se movía. La dueña del salón entendió moría en lugar de movía, y levantó las manos a medio barnizar, para gesticular y pedir que le dijeran cómo podía morirse un animal hecho por el hombre” [11]. Las cuales aluden que el inventor del perro le atribuirá el Ser, y una existencia la cual no es igual que la de un perro común “-Algunos aseguran haber visto los dos perros —dijo para disimular su confusión—: el que vivía aquí con el ciego y el que se está haciendo allá detrás del patio. Juran que no se parecen en nada el uno al otro. Yo pregunto: ¿Por qué habían de parecerse?” [12].

No olvidemos un principio metafísico Ex nihilo nihil fit (nada procede de la nada), “la existencia del ser. Muchos indicios que ella nos muestra permiten afirmar que el ser es increado e imperecedero, puesto que posee todos sus miembros, es inmóvil y no conoce fin. No fue jamás ni será, ya que es ahora, en toda su integridad uno y continuo. Porque, en efecto, ¿qué origen podrías buscarle?, ¿de dónde vendría su crecimiento? No te permitiré que me digas o que pienses que haya podido venir del no-ser, porque no puede decir ni pensar que el no ser sea. ¿qué necesidad pues lo habría hecho surgir? [13] Si el “hombre que quiere hacer un perro” le ofrece a éste el Ser, le ofrece la cualidad de ser increado (porque no procede de la nada, procede de algo, así este algo sea un sueño) e imperecedero (ya que “otros” lo alimentan para que este se desarrolle y no muere por su inmovilidad literaria); así mismo de ser inmóvil (ya que sólo existe en la inmovilidad de la escritura) ya que no ha sido nada ni lo será porque ya Es; además, la autora ya le ha dado a través de las palabras existencia “Más que un personaje es sólo una frase. El que exista esa frase...” [14].

Al terminar la cita de Parménides, él hace una interrogación para preguntarnos por qué nace el Ser “¿qué necesidad pues lo habría hecho surgir?”[15]. La respuesta está en la misma interrogación: “la necesidad”; de igual manera, el personaje nace no del capricho de cumplirle un sueño a un amigo sino de la necesidad de Sanín de construir su máquina: “No me impondría el desafío de crear un organismo, sino la tarea más dócil de inventar una máquina. Animaría una estructura y escogería una serie de operaciones que pudieran tener lugar dentro de ella, para que a través de ella corriera el tiempo. De afuera hacia adentro, el primer resultado sería el registro de una experiencia literaria, el conjunto de los rastros de la técnica que yo hubiera empleado para mantenerme fiel a cierto realismo radical del pensamiento, de mi pensamiento” [16].

Cuál es la máquina que crea Sanín; no es acaso la escritura:

“El único compromiso es con la escritura. Éste es un texto sobre la escritura y la oralidad, la textura de los discursos y los rumores, pero también sobre el lenguaje y sus paradojas [17].
“En Todo en otra parte las frases tienen un ritmo, tienen casi las sílabas contadas, y las palabras están ahí por lo que son, como objetos decorativos de enorme belleza más que por lo que significan” [18].
Me parece que todas las situaciones de la historia son cotidianas. Digamos que en ella hay un realismo del pensamiento y no de los sentimientos [19].

Y acaso su máquina le permitió desarrollar su propia novela (en la cual está implícita su visión del mudo y sus demonios), la cual la dotó de ser diosa en su propio mundo, y así le permite manejar el tiempo al antojo de su pensamiento, las acciones de sus personajes a su voluntad y el destino como una parca matriarcal (obviamente una musa con poderes de parca). Entonces, por qué la autora se atreve a decir que el hombre que hace un perro “Más que un personaje es sólo una frase”, acaso él no es el engranaje de tracción de su máquina literaria.
NOTAS

[1] Consultar el artículo sobre el verso libre. © 1993 – 2003. Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
[2] Conversaciones con Cortazar.
[3] Revista Cambio.com marzo 9, de 2005. “Quiero que el lector baje la guardia”.
[4] Revista Cambio.com marzo 9, de 2005. “Quiero que el lector baje la guardia”.
[5] Revista Cambio.com marzo 9, de 2005. “Quiero que el lector baje la guardia”.
[6] NIETZCHE, f. “De los Poetas”. En: “Así hablo Zarathustra”. Biblioteca Contemporánea.
[7] SANÍN PAZ, Carolina. “Todo en otra parte”.
[8] SANÍN PAZ, Carolina. “Todo en otra parte”.
[9] SANÍN PAZ, Carolina. “Todo en otra parte”.
[10] Como su misma autora -Carolina Sanín- lo dice, 'Todo en otra parte' es una novela de lo absurdo. En: EL TIEMPO.COM Bogotá, Marzo 12 de 2005.
[11] SANÍN PAZ, Carolina. Todo en otra parte.
[12] SANÍN PAZ, Carolina. Todo en otra parte.
[13] Parménides, Zenon, Melizo, Fragmentos, edición Aguilar. 1983 p. 52
[14] Como su misma autora -Carolina Sanín- lo dice, 'Todo en otra parte' es una novela de lo absurdo. En: EL TIEMPO.COM Bogotá, Marzo 12 de 2005.
[15] Parménides, Zenon, Melizo, Fragmentos, edición Aguilar. 1983 p. 52
[16] SANÍN PAZ, Carolina. Haber escrito Todo en otra parte. En: Piedepágina. Nº 3. Bogotá, Editorial Preprensa Zetta Comunicadores, 2005. p. 53.
[17] Como su misma autora -Carolina Sanín- lo dice, 'Todo en otra parte' es una novela de lo absurdo. En: EL TIEMPO.COM Bogotá, Marzo 12 de 2005.http://eltiempo.terra.com.co/proyectos_2004/ferialibro2004/ferialibro_nove/novedades2005/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2008406.html
[18] “Escribo sólo por escribir”.http://www.elespectador.com/historico/2005-04-24/contenido_MI-2581.htm
[19] Revista Cambio.com marzo 9, de 2005. “Quiero que el lector baje la guardia”.
[20] Revista Cambio.com marzo 9, de 2005. “Quiero que el lector baje la guardia”. SANÍN PAZ, Carolina. Haber escrito Todo en otra parte. En: Piedepágina. Nº 3. Bogotá, Editorial Preprensa Zetta Comunicadores, 2005. p. 53.
Fotografía: Andrés Torres Guerrero.








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